MADRID / @RestYakitoro, FuSióN oRieNTal-eSPaÑoLa FiRMaDa PoR @albertochicote

¡Hola botineros!
Ya sé que lo mío es de juzgado de guardia y que os tengo muy abandonados, pero he hecho propósito de enmienda y voy a intentar publicar un post a la semana de aquí en adelante. Es de esas cosas que nos proponemos a comienzo de año para que todo vaya mejor.
Y, como ya sabéis que lo mío con la comida es una relación amor-odio en la que siempre ganan los garitos de moda, pues el primer post de este año 2016 se lo quiero dedicar a un restaurante que tenía muchas ganas de probar y al que me invitó Mr. Botines para celebrar que una suma un otoño más cada año.
Se trata de Yakitoro by Chicote del conocido chef Alberto Chicote.

La fama del cocinero le precede, ya lo sé. Además, con anterioridad había estado en otro restaurante (nada que ver con este) que gestionaba con otro socio y que se llama “Pan de Lujo” del que salimos encantados, no tanto el bolsillo, todo hay que decirlo.
De Yakitoro me llevé una experiencia, sobre todo, diferente. No es un restaurante al uso en el que te sientas y tomas un entrante, un plato principal y un postre, sino que se basa en el concepto de las tapas (muy español él).

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En cuanto al tipo de cocina, es una fusión de ingredientes tradicionales españoles con técnicas y sabores orientales. Los que seguís a Chicote sabréis ya que es muy fan el hombre de la comida oriental (ojo, digo oriental, no china, que esto induce a error muchas veces). Los platos tienen un sello propio y hay algunos muy sorprendentes en cuanto a sabor, como un arroz oriental especiado que probamos y que estaba para chuparse los dedos, fíjate que plato más sencillo.

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Para entender el concepto hay que saber que “yakitoro” es el nombre que el restaurante les da a sus brochetas. Sobre esta premisa, se crea una carta dividida en categorías: de la tierra, del agua, de la granja, de la finca, Yakibocatas, ensaladas de la huerta, para acompañar y final dulce. Mi recomendación al respecto es que elijáis un plato de cada sección (para compartir entre dos está bien así) y lo disfrutéis.
Llevando el “apellido” by Chicote, muchos pensaréis que os van a robar a mano armada, lo que mi madre llama bulgarmente “les huele el aliento”, pero no es el caso. No diré que es un restaurante económico, porque no lo es, pero tampoco es caro. Para que os hagáis una idea, Mr. Botines y yo cenamos un plato de cada categoría con vino blanco y, si no me falla la memoria, pagamos aproximadamente 50 €. ¿No está mal, no?
Mención aparte merece su carta de cervezas. Trabajan una cerveza más premium y en formato grande para compartir, además, en el centro de la mesa disponen de un espacio con hielo para que mantengas la bebida sumergida y que no se caliente en ningún momento.
El resto de la decoración, es también curiosa. Los camareros me recuerdan a soldados de Vietnam. Van vestidos con buzos color verde caqui y botas militares y la estética que forman las mesas me recordó a un sol. ¿Por qué? Porque en el centro del restaurante está la plancha para los yakitoros y de ella emergen mesas corridas donde comen los comensales. Además, dispone de una barra para cócteles, cafés… y de una cocina con show-coocking para el resto de los platos.

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En cuantoa  los postres, la verdad es que nosotros acertamos con la elección, estaban para chuparse los dedos. A mí, en este aspecto me conquistó, porque soy requetefan del chocolate blanco y del mango y tienen un lingote de chocolate blanco con salsa de mango que sirven acompañado de un sorprendente helado de miel (nunca lo había probado y es delicioso) que no se me ocurre mejor postre para acabar la velada. Mr. Botines, que sin postre no es nadie, eligió un crumble de manzana que estaba muy bueno también.

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La experiencia en general fue buena, aunque tengo que ponerle un par de pegas, que si no fuera porque Alberto Chitote protagoniza la versión española de “Pesadilla en la cocina”, tal vez hubieran pasado más desapercibidas. Pero conociendo las cosas que llaman la atención del chef, no puedo dejarlas correr:
1. Tardaron bastante rato, una vez sentados ya en la mesa, en traernos las cartas y tomarnos nota de la bebida.
2. El orden de salida de los platos fue un poco caótico. Por ejemplo, el arroz es un acompañamiento, se supone que con los platos de carne es con lo que más pega, sin embargo, lo sacaron a la vez que la ensalada y aún tardaron los otros platos, así que se quedó bastante frío.
3. Los camareros no son especialmente simpáticos, al menos los que nos tocaron a nosotros. Una sonrisa hubiese sido todo un detalle.
Por lo demás, muy recomendable. Eso sí, si tenéis pensado ir, haced reserva primero, sino es complicado que tengáis sitio.

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Fdo. La CHiCa De LoS BoTiNeS aZuLeS

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