eL Día Que DeSaPaReCió BRiDGeT JoNeS

BRITGET JONES

Se ha armado un revuelo bueno. Pero de esos de los que hablan todos los medios, los que tienen que ver con la prensa rosa y los que no. Sí, los periódicos serios también. Y todo esto es porque Renée Zellweger, la actriz que ha dado vida a la entrañable Bridget Jones, ha cambiado su imagen. Pero no un cambio de peinado y de color de pelo. No. Un cambio en toda regla. De los que tienes que cambiar hasta en el carné de identidad para que sea legal.

Al parecer, según declaraciones de la actriz a la revista People, el cambio se debe a que lleva una vida sana y es feliz. En mi opinión (y en la de todos los que hemos visto el antes y el después), ha habido bisturí y del bueno detrás del cambio. Juzguen ustedes mismos.

después y antes

Pero para mí, el debate no está en si la cirugía estética es o no recomendable. No voy a hacer apología de la cirugía estética ni voy a ponerme en contra. Sino que la cuestión es un tema de identidad. Me explico. De pronto esta chica ha dejado de ser la imagen que teníamos de ella. Supongo que con tanto cambio ya no se parecerá a su madre, a su abuelo, a su hermana… es como si tuviera un identidad nueva. Y el cambio es tan grande que, a mi juicio, supongo que deberá cambiar hasta la foto del documento de identidad.

Yo, al verla, me siento como cuando desaparece un actor famoso, por supuesto que con todo respeto y sin querer que la muchacha fallezca. Pero ahora, cuando veo sus fotos en la revista y no la reconozco como Renée Zellweger, siento lo mismo que cuando veo una película o una instantánea de Heath Ledger, que sé que todo lo que vea de él lo he visto antes y que ya no hará ninguna película nueva.

No es un retoque como los de otras actrices o cantantes que ves que se han inyectado botox o que, de pronto, tienen la nariz más estilizada, no tienen arrugas y los pómulos están subidos. Es un cambio muy radical. Me imagino cómo debió de ser la llegada a la gala Elle Mujeres en Hollywood Awards (esto es una simulación):

TRES RENNÉ

RENÉE (R): Buenas noches.

PORTERO (P): Buenas noches señorita. Sin invitación no puede pasar.

R: Carl, tontorrón, que soy yo, Renée.

P: ¿Renée? ¿Qué Renée?

R: Pues la de Chicago y el Diario de Bridget Jones. ¿Es que ahora no me conoces?

P: ¡F***! ¿Qué te has hecho mujer?

R: ¿Yo? Nada, ¿por qué lo dices?

P: Vamos hombre, nada… Anda pasa, pero a mí no me engañas. Verás la que se va a liar cuando pases por el photocall, alguno no te hace la foto porque se piensa que eres nueva.

(Risas de ambos y guiño de la actriz mientras el portero le abre paso).

Y después de esta tontería que acabo de escribir, os lanzo la pregunta: ¿Qué pensáis de la cirugía plastica o estética? ¿Cirugía sí? ¿Cirugía no?

Yo, desde luego, creo que hay cosas que son retocables. Cosas que se retocan y quedan peor. Y cosas que es mejor no retocar nunca.

 

Fdo. La CHiCa De LoS BoTiNeS aZuLeS

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